Samsung galaxy buds 4 pro: 249 euros de casi-perfección que android olvida
Samsung ha logrado lo
que parecía imposible: unos auriculares que se olvidan en la oreja. Los Galaxy Buds 4 Pro no solo pesan 5,1 gramos: desaparecen. Tras cuatro semanas en metro, oficina y lluvia, solo recuerdo haberlos retirado por obligación social, no por molestia. La empresa coreana ha pulido tanto la ergonomía que la sensación es la de un audífono de élite disfrazado de gadget.El precio de lealtad a un solo logo
El truco está en el silicio. Las almohadillas nuevas distribuyen la presión como un colchón de memory foam: se expanden, se adaptan, no castigan. El resultado es un sello que ni se mueve al trotar ni sudan al hablar por Zoom. La IP57 protege del agua, pero lo que vende es la ausencia de dolor: 7 horas seguidas sin inflamación del canal. Cifra que se convierte en 30 con el estuche de carga inalámbrica, un ladrillo de 44 gramos con tapa de metacrilato que parece diseñado por Mujirushi más que por un gigante de semiconductores.
Sin embargo, la factura llega en forma de código. Samsung mantiene secuestradas sus mejores funciones —traducción simultánea por IA, códec SSC de 24 bit/96 kHz, conexión múltiple— detrás del ecosistema Galaxy. Con un Xiaomi o un Pixel apenas notarás la mitad del menú; con un iPhone serás un parásite bluetooth más. La ironía: el sonido sigue siendo bestial incluso limitado a AAC. El doble driver separa graves y agudos con la precisión de un bisturí: los 60 Hz de Billie Jean golpean sin ensuciar la voz y los 14 kHz de Rosalía cortan sin chillido. El ANC, alimentado por seis micrófonos y un acelerómetro, anula el ruido del tren C-3 de Madrid como si hubiera un interruptor de realidad.

Samsung aprieta, apple respira
El problema no es técnico, es estratégico. Mientras Apple abre Adaptive Audio a cualquier dispositivo con la app Buds, Samsung cierra cerco. La jugada le sale cara: 249 euros convierten a los Buds 4 Pro en los auriculares más caros de la casa y, paradójicamente, en los menos universales. La marca que vende más Android del planeta obliga a elegir bando. Y ahí aparece la sombra de los AirPods Pro 2, que cuestan lo mismo, funcionan igual en Sevilla que en Seattle y ya integran traductor offline en iOS 18.
¿Conviene comprarlos? Depende de tu DNI tecnológico. Si tu billetera y tu móvil llevan el logo de Samsung, estos Buds son un 9/10 redondo: cómodos, impermeables, con un estuche que parece un caparazón de cristal y un sonido que hace llorar a los Sennheiser Momentum 4. Si tu universo es mixto, la ecuación se desmorona: pierdes Galaxy AI, pierdes códec de alta resolución, pierdes la promesa futura de Auracast en aeropuertos. Lo que no pierdes es un auricular que suena mejor que la mayoría y pesa lo mismo que una moneda de dos euros. La decisión, como siempre, es política antes que acústica.
